Javier Bueno y Cabezas

No se puede entender a Cabezas, sus posturas y sus decisiones sin introducir la figura de Javier Bueno. La personalidad deBueno learrastr e ilusion a l y a los dems compaeros periodistas de Avance, resultando todos contaminados de esa locura que produce la revolucin y embarcndose todos en la misma lucha. Su ejemplo marc un estilo y una estoica manera de actuar que influy definitivamente en los compaeros que tuvieron la suerte de compartir redaccin con l.

Un Javier Bueno que, aunque izquierdista notorio,Rafael Salazar Alonso, ministro de la Gobernacin deca de el: mucho trabajo me cuesta hoy mismo comprender a Javier Bueno, revolucionario en accin, fuerte, tena para cada cosa una carcajada, para todo una explicacin, siempre una frase que dulcificara el ataque al mayor enemigo. Slo pensando en la locura que a muchos hombres produce la revolucin, puedo comprender el cambio de Javierito Bueno.

Manuel Grossi Mier, citado por Mirta Nez, lo define como ()gran periodista. Este dignsimo hombre de temple de acero y de entereza humana en todos los rdenes de la vida [1]. Su llegada el 26 de febrero de 1936 a Madrid, siendo llevado en hombros por la Gran Va, dio lugar a que Lus de Tapia publicara unas coplas que comienzan diciendo: Se llama Bueno y es bueno, hace honor a su apellido. Meses ms tarde, la noticia de la sublevacin de Aranda le hizo a Javier abandonar las palabras y tomar el fusil: no habr ms peridico. Ya no valen las palabras. Contra los traidores, slo deben hablar los fusiles, le oy decir Cabezas. El mximo guerrillero del periodismo socialista, se convierte entonces en guerrillero de verdad pasando meses en un parapeto.

Antes de su muerte, coincide con Cabezas en Porlier. La despedida fue emotiva. Era el mismo Javier que cuando abandonaban Gijn el 20 de octubre del 37, teniendo la oportunidad de escapar en un submarino con el Gobierno, se neg a marchar sin sus redactores y se qued con ellos. Era el mismo Javier que se haba lanzado a las trincheras. El mismo que habiendo conseguido escapar a Francia, regresa al caos de la guerra espaola para retomar su actividad profesional. Se encarg en Madrid de la direccin de Claridad hasta su detencin. No era su amor al riesgo, ni una constante tendencia suicida; se trataba sin embargo de una frreo compromiso con sus ideales, con su profesin y con sus personas. Qu despedida podra haberse dado en Porlier entre ambos tras tales peripecias? Cabezas relata cmo una semana antes de que fuera fusilado lo fue a visitar a su celda. Estaba dando clase de Gramtica a otros reclusos y, dirigindose a Cabezas le dijo: lo mo no tiene remedio. Llegis a tiempo para despedirme. Maana me llevan a Consejo. Despus me queda una semana o poco ms. No creo que tarden mucho en deliberar agreg con su risueo estoicismo./ Despus de unas cuantas bromas macabras, Javier nos habl en serio: para mi no hay ni solucin, ni la deseo. Bien me conocis. Vosotros y se diriga esencialmente a mi- debis utilizar todos los medios que no sean indignos para salvar la vida. En esta situacin de vencidos, slo se puede aspirar a eso. Aprovechad todas las oportunidades que ofrezca el vencedor[2]

 

Cabezas comenta que el padre Flix, capelln de Porlier, con el que Bueno pas la noche previa a su ejecucin, cont que haba pasado la velada hablando y discutiendo en latn. Estaba maravillado de su cultura, de su noble estoicismo y del respeto para las ideas y creencias que no comparta[3]. Cuando fue llamado a jueces el da antes de su fusilamiento, se despidi de sus discpulos con un firme: Muchachos, ha llegado la hora. Cabezas recuerda que lo vio salir sin una palabra ms, sin un gesto, cojeando y casi sonriente. Sola decir que los gritos, los vivas y los mueras no eran otra cosa que manifestaciones histricas del miedo. Que como todo era ya intil, lo mejor era callar. Fue fusilado el 27 de septiembre de 1939 y enterrado en una fosa comn del Cementerio del Este.

Julia, la hija menor de Cabezas, recuerda que durante su infancia y adolescencia, en casa se hablaba y se rememoraban estos acontecimientos con amigos o a solas en familia. Y siempre, siempre al nombrar a Javier Bueno, mi padre se emocionaba recuerda- se emocionaba, se le quebraba la voz y se le empaaban los ojos de lgrimas. Cuando ella tena ocho o diez aos, recuerda uno de tantos das en que la viuda de Javier Bueno, Mary Brasero vena a casa a comer, despus de haber asistido a la exhumacin de los restos de Javier de la fosa comn pasndolos a una sepultura particular y coment haber visto muy bien el tiro en la frente. Este dato, que como nia se le qued muy grabado, habla de fusilamiento y no de garrote vil como defenda Grossi.

Cuanto ms aos pasan comenta Julia – y releo las noticias, las palabras y la trayectoria de Javier Bueno, ms considero que fue un smbolo y un ejemplo de responsabilidad y de compromiso hasta las ltimas consecuencias. A estos valores hay que unir sus conocimientos, su vasta cultura, su prestigio y afabilidad.


[1]. Cfr. GROSSI MIER, Manuel: La insurreccin de Asturias. Crnica de Espaa, Madrid, Jcar, 1978, p.14.

[2]. Ibid. P.253.

[3]. CABEZAS CANTELI, Juan Antonio: Asturias: catorce meses de guerra civil, Op Cit, p. 253.

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