Archivo mensual: octubre 2007

DIARIO AVANCE

“La situación excepcional que en Asturias se abrió con el estallido de la guerra civil iba a tener repercusiones importantes sobre el futuro de la prensa regional”[1]

           

            El diario Avance, diario matutino del Partido Socialista de Asturias creado por el SOMA (Sindicato Obrero Minero de Asturias) vio la luz el 15 de noviembre de 1931. Dirigido durante unos meses por Antonio Ortega y Juan Antonio Suárez, se consideró el mejor de este carácter en Asturias y uno de los mejores de España.

A partir del 1 de julio de 1933 se incorpora a la dirección el periodista madrileño Javier Bueno quien, como afirma mirta Núñez “se entregó en cuerpo y alma a levantar un periódico que en sus manos se fue consolidando como el portavoz de la minería asturiana”[2].

Desde 1932 hasta 1934 el periódico se publica en Oviedo. La redacción estaba situada en un viejo edificio de la calle Caveda hasta que fue incendiado por los falangistas en octubre de 1934. Se trasladó entonces la redacción a la parte alta de la ciudad, en un edificio a medio hacer en la calle Asturias.

La cabecera de Avance en 1933 rezaba: “Diario de la mañana”, precio del ejemplar 10 céntimos. “Este periódico ha sido creado por las organizaciones de Asturias afectas al PSO y a la UGT para defender las aspiraciones de los obreros y propagar los ideales socialistas.

De esta época de finales de 1933 encontramos titulares que no ofrecen duda acerca de la postura ideológica del periódico y de su comprometida labor política y social.

El 3 de noviembre de 1933 leemos “¡Mujeres, escuchad! ¡Dependientes, leed! Estáis capacitados para votar y para enjuiciar. Antes de emitir el voto, examinad la doctrina socialista”. El 8 de noviembre titulaban: “Ganadero: no vives de la miseria de nadie”.

Constantemente el periódico daba cuenta de la actividad propagandística de su causa, de los mítines por toda Asturias, las convocatorias de los mismos y su creciente aceptación por parte de las masas. Leemos el mismo día de noviembre: “Ante el arraigo que van tomando en toda Asturias las ideas socialistas, a la prensa reaccionaria no le queda otro recurso que mentir cínicamente”.

La importancia del periódico queda patente en la inclusión de colaboraciones de figuras tan dispares pero tan relevantes como el propio Albert Einstein o Margarita Nelken.

 Constantes eran las condenas y denuncias al caciquismo y llegada la hora de las elecciones, el sábado 18 de noviembre del 33, Avance titula en primera página: “Elector: dentro de breves horas vas a resolver el destino de España decidiendo entre fascismo y socialismo”. Al día siguiente: “España sacará hoy triunfante de las urnas al socialismo”.

También Avance se implica en la lucha anticatólica. Así el 21 de enero de 1934, considera haciendo alusión al concordato que “Negociar con Roma es una indignidad y una farsa”.

El 6 de marzo de 1934, Avance nos sigue dando muestras inequívocas de su decidida postura: “El gobierno inicia la ofensiva contra la clase trabajadora, y su primera medida es anular el derecho de huelga”. Y denuncia claramente: “se pasa del fascismo disimulado al fascismo declarado”.

Hay que destacar que en muchas de las primeras páginas del periódico encontramos a dos columnas y en una caja de texto con grandes caracteres: “Este número ha sido sometido a la censura previa”.

Estas citas no pretenden más que dar unas pinceladas de la ideología y el inequívoco lenguaje utilizado por el diario.

Durante este periodo ovetense Cabezas colaboró en la publicación con crónicas sin especial contenido político, especialmente temas culturales o de sociedad. En la redacción se encontraban también redactores como Ovidio Gondi, Benigno Fernández e Ignacio Lavilla entre otros.

En los primeros días de enero de 1937, Avance vivirá su tercera época en otra ciudad asturiana, Gijón. Volvían de nuevo a salir sus 8 enormes páginas diarias utilizando la imprenta y la redacción de la calle Santa Lucía, en la misma planta del viejo edificio en que se encuentra la redacción y administración de El Comercio. Actuaba, igual que en Oviedo, como administrador-gerente Amador Fernández. Javier Bueno abandona la trinchera y regresa a Gijón para dirigir el periódico. En estos meses Cabezas, como redactor, visita los frentes de Oviedo, de Soto del Barco y de Candamo, haciendo tareas de corresponsal de guerra[3].

Javier Bueno, como director escribía los editoriales y confeccionaba y titulaba la primera página. Cabezas se encargaba de la información de los frentes, los comentarios militares y la elaboración del resto del periódico en colaboración con Vega Pico. Hay que decir que las informaciones de guerra que se suceden a diario en el periódico no tienen firma, aunque sabemos que Cabezas era el redactor encargado de visitar los frentes, como muchas veces comentaba años después, tales visitas se realizaban en un pequeño coche de la redacción.

El Avance gijonés que fue, durante unos meses el periódico conservador de las actividades del pueblo y del Consejo de Ministros de la República, por lo que su director consideró que debía extremar el equilibrio y la seriedad al enfocar los complejos problemas que se planteaban al Consejo. Bueno daba a entender que la situación había cambiado y habían de ser más cautos aunque las vicisitudes posteriores cambiarían las tornas.[4]

Fue en los primeros días de febrero cuando en Avance se publica la noticia de la condena de Leopoldo Alas, rector de la Universidad e hijo del gran “Clarín”. El 20 de febrero de 1937 es asesinado Leopoldo Alas, acusado, entre otros delitos de haber dicho, a tenor de un indulto de pena de muerte que “por encima de la letra fría de la Ley debe estar el corazón de los hombres”. El Consejo, que ya planeaba una segunda ofensiva sobre Oviedo, no la hizo esperar y comenzó el día 21.

Transcurrieron varios meses, hasta que el 20 de octubre de 1937, el director y los redactores abandonaron Gijón por mar.

           


[1]. Cfr. La prensa en Asturias durante la guerra civil, Madrid, Júcar, Tomo 1.

[2]. VV.AA.: Periodismo y periodistas en la guerra civil, Madrid, Fundación Banco Exterior, 1987. (NÚÑEZ DÍAZ-BALART: Javier Bueno, un periodista comprometido con la revolución.) p. 73

[3]. CABEZAS CANTELI: Juan Antonio: Asturias: catorce meses de guerra civil. Op.Cit.  P. 85.

[4]. Cfr. CABEZAS CANTELI, Juan Antonio: Asturias, catorce meses de guerra civil, Op.Cit., p.91.

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Javier Bueno y Cabezas

No se puede entender a Cabezas, sus posturas y sus decisiones sin introducir la figura de Javier Bueno. La personalidad deBueno le arrastró e ilusionó a él y a los demás compañeros periodistas de Avance, resultando todos contaminados de “esa locura que produce la revolución” y embarcándose todos en la misma lucha. Su ejemplo marcó un estilo y una estoica manera de actuar que influyó definitivamente en los compañeros que tuvieron la suerte de compartir redacción con él.

            Un Javier Bueno que, aunque izquierdista notorio, Rafael Salazar Alonso, ministro de la Gobernación decía de el: “mucho trabajo me cuesta hoy mismo comprender a Javier Bueno, revolucionario en acción, fuerte, tenía para cada cosa una carcajada, para todo una explicación, siempre una frase que dulcificara el ataque al mayor enemigo. Sólo pensando en la locura que a muchos hombres produce la revolución, puedo comprender el cambio de Javierito Bueno”.

Manuel Grossi Mier, citado por Mirta Núñez, lo define como “(…)gran periodista. Este dignísimo hombre de temple de acero y de entereza humana en todos los órdenes de la vida” [1]. Su llegada el 26 de febrero de 1936 a Madrid, siendo llevado en hombros por la Gran Vía, dio lugar a que Luís de Tapia publicara unas coplas que comienzan diciendo: “Se llama Bueno y es bueno, hace honor a su apellido”. Meses más tarde, la noticia de la sublevación de Aranda le hizo a Javier abandonar las palabras y tomar el fusil: “no habrá más periódico. Ya no valen las palabras. Contra los traidores, sólo deben hablar los fusiles”, le oyó decir Cabezas. El máximo guerrillero del periodismo socialista, se convierte entonces en guerrillero de verdad pasando meses en un parapeto.

            Antes de su muerte, coincide con Cabezas en Porlier. La despedida fue emotiva. Era el mismo Javier que cuando abandonaban Gijón el 20 de octubre del 37, teniendo la oportunidad de escapar en un submarino con el Gobierno, se negó a marchar sin sus redactores y se quedó con ellos. Era el mismo Javier que se había lanzado a las trincheras. El mismo que habiendo conseguido escapar a Francia, regresa al caos de la guerra española para retomar su actividad profesional. Se encargó en Madrid de la dirección de Claridad hasta su detención. No era su amor al riesgo, ni una constante tendencia suicida; se trataba sin embargo de una férreo compromiso con sus ideales, con su profesión y con sus personas. ¿Qué despedida podría haberse dado en Porlier entre ambos tras tales peripecias? Cabezas relata cómo una semana antes de que fuera fusilado lo fue a visitar a su celda. Estaba dando clase de Gramática a otros reclusos y, dirigiéndose a Cabezas le dijo: “lo mío no tiene remedio. Llegáis a tiempo para despedirme. Mañana me llevan a Consejo. Después me queda una semana o poco más. No creo que tarden mucho en ‘deliberar’ –agregó con su risueño estoicismo./ Después de unas cuantas bromas macabras, Javier nos habló en serio: para mi no hay ni solución, ni la deseo. Bien me conocéis. Vosotros –y se dirigía esencialmente a mi- debéis utilizar todos los medios que no sean indignos para salvar la vida. En esta situación de vencidos, sólo se puede aspirar a eso. Aprovechad todas las oportunidades que ofrezca el vencedor”[2]

 

Cabezas comenta que el padre Félix, capellán de Porlier, con el que Bueno pasó la noche previa a su ejecución, contó que “había pasado la velada hablando y discutiendo en latín. Estaba maravillado de su cultura, de su noble estoicismo y del respeto para las ideas y creencias que no compartía”[3]. Cuando fue llamado “a jueces” el día antes de su fusilamiento, se despidió de sus discípulos con un firme: “Muchachos, ha llegado la hora”. Cabezas recuerda que lo vio salir sin una palabra más, sin un gesto, cojeando y casi sonriente. Solía decir que los gritos, los vivas y los mueras no eran otra cosa que manifestaciones histéricas del miedo. Que como todo era ya inútil, lo mejor era callar.  Fue fusilado el 27 de septiembre de 1939 y enterrado en una fosa común del Cementerio del Este.

            Julia, la hija menor de Cabezas, recuerda que durante su infancia y adolescencia, en casa se hablaba y se rememoraban estos acontecimientos con amigos o a solas en familia. Y siempre, siempre al nombrar a Javier Bueno, “mi padre se emocionaba –recuerda- se emocionaba, se le quebraba la voz y se le empañaban los ojos de lágrimas”. Cuando ella tenía ocho o diez años, recuerda uno de tantos días en que la viuda de Javier Bueno, Mary Brasero venía a casa a comer, después de haber asistido a la exhumación de los restos de Javier de la fosa común pasándolos a una sepultura particular y comentó haber visto muy bien el tiro en la frente. Este dato, que como niña se le quedó muy grabado, habla de fusilamiento y no de garrote vil como defendía Grossi.

“Cuanto más años pasan –comenta Julia – y releo las noticias, las palabras y la trayectoria de Javier Bueno, más considero que fue un símbolo y un ejemplo de responsabilidad y de compromiso hasta las últimas consecuencias. A estos valores hay que unir sus conocimientos, su vasta cultura, su prestigio y afabilidad”.
 


[1]. Cfr. GROSSI MIER, Manuel: La insurrección de Asturias. Crónica de España, Madrid, Júcar, 1978, p.14.

[2]. Ibid. P.253.

[3]. CABEZAS CANTELI, Juan Antonio: Asturias: catorce meses de guerra civil, Op Cit, p. 253.

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